Mientras estamos distraídos con el fútbol, en el Golfo de México continúa el desastre ecológico ocasionado por las mentes brillantes de BP. La culpa la tiene el Mundial. Inglaterra y Estados Unidos habían decidido antes del partido del sábado pasado que el equipo que perdiera se encargaría de frenar el derrame petrolero... y empataron!!! Damn!
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