sábado, 16 de febrero de 2013

La historia de Frodo

 La primera vez que lo vi, aunque estaba muy flaco y débil, me dio un poco de miedo. De todos los perros que han abandonado (y que hemos rescatado) por mi casa, este era el más temible. Era un pitbull! Con todas las cosas que uno ha escuchado sobre esta raza, no te quedan muchas ganas de acercarte y acariciarlo. Era un perro espectacular y, aunque hace poco nos habían envenenado a dos de nuestras perras y andamos sin mascota, decidí que no iba a recogerlo, que ya alguien se encargaría de él. Pasaron los días. Él seguía deambulando por la carretera y nosotros lo veíamos cada vez que pasábamos por ahí. Un día vi que tenía una herida en el rostro y pensé que tal vez alguien le había lanzado una piedra. No le di importancia...

 Cuando lo volvimos a ver, el 26 de diciembre de 2012, era un perro completamente diferente. Apareció un día frente a nuestra casa, imagino que buscando comida o un sitio donde echarse a morir. Tenía la cara deformada por la hinchazón y la infección que le había provocado una gusanera. La herida del hocico ahora era mucho más grande y estaba llena de gusanos blancos. El miedo que le tenía se convirtió en lástima y decidí ayudarlo. Lo primero que hicimos fue darle comida y, con la ayuda de mi suegro y una vecina, comenzamos a quitarle uno por uno los gusanos, limpiarle la herida y colocarle un spray plateado que ayuda a cicatrizar y evita que otras moscas depositen sus larvas mientras se cura. Comenzamos, además, un tratamiento con antibióticos para frenar la infección y también lo desparasitamos.

 El siguiente paso era pensar en un nombre, que salió luego de una pequeña tormenta de ideas que tuvimos en familia. Así que el pitbull "temible y peligroso" que habíamos visto al principio se convirtió en Frodo, un perro amigable y agradecido con las personas que le salvaron la vida.

 Cuando encontramos a Frodo en el camino de tierra no tenía collar ni mucho menos una placa que lo identificara. El 6 de enero los Reyes Magos le trajeron de regalo un collar negro que le quedó perfecto.

 El lunes 7 de enero comenzamos a caminar 4 kilómetros todos los días. Una caminata de 30 minutos que lo ayuda a descargar toda su energía y a mantenerse en forma.



 El último kilómetro del recorrido lo terminamos corriendo y Frodo siempre queda con la lengua afuera pero feliz.

El pasado 10 de febrero lo llevamos a la jornada de esterilización que organizó la Red de Apoyo Canino en el YMCA de San Bernardino. Ahora ya está sano y feliz! Para terminar, les dejo un video corto que hicimos el día de la esterilización en el que Marcelo (uno de mis hijos) pasea a Frodo. Para ver fotos más recientes, pueden seguirme en Instagram por el mismo nombre de mi Twitter: @nicografico