martes, 29 de marzo de 2011

Malofiej 19: Las conclusiones de Javier Errea


Este texto que recomendó Alberto Cairo en su Twitter me pareció muy interesante y quise compartirlo con todos ustedes. Son las reflexiones de Javier Errea sobre los resultados de los Malofiej de este año.

"Los Malofiej 19 ya son historia. Me quedo con estas siete conclusiones:

1. El iPad ha sido menos protagonista de lo esperado. ¿Por qué?

2. Se ha extendido entre los infografistas de todo el mundo la obsesión por la visualización de datos estadísticos. Es una epidemia que supera con mucho los límites del periodismo —la información— para entrar de lleno en una estetizante abstracción conceptual. Es decir, en el territorio del arte. Tal es el influjo de The New York Times. He visto estos días pasados formas fascinantes que han provocado en mí una incómoda sensación de irrealidad. En algún pliegue oculto de mi cerebro todavía gravitan burbujas crecientes y menguantes, colores de límites imprecisos, sonidos imaginarios. ¿Me habrán puesto algo en la bebida? Por cierto que esta datainfografía me recuerda a Kandinsky, que descubrió cómo pintar la música. En fin, se ha hablado constantemente de hacer comprensible el mundo para digerir el cúmulo de información que nos llega. Pero, como bien dijo Stephen Few, ¿no nos estaremos olvidando de informar?

3. El avance de las redes sociales es, por el momento, imparable. Pocas veces he visto un indicador tan preciso del estado anímico de nuestras sociedades. Las redes sociales están revelando una enfermedad profundísima de consecuencias impredecibles aún: hemos elegido vivir en Matrix. Naturalmente, la infografía periodística no puede ser ajena al fenómeno. Las conversaciones en las redes y su potencial visualización han sido el otro gran protagonista de los Malofiej 19. Que millones de personas hayan elegido vivir en Matrix no es una ilusión, sin embargo. Por eso, me parecieron novedosos y de enorme interés los trabajos presentados por Paolo Ciuccarelli y Kat Downs. Ahora bien, Downs puso el dedo en la llaga: a nada de lo que acontece en las redes se le puede dar un marchamo científico-estadístico porque —y esto lo añado yo— en Matrix nada es lo que parece.

4. The New York Times está decantándose en su edición digital por un tipo de narrativa menos interactiva y más secuencial o lineal. Más simple. Menos abrumadora. A mi juicio, con buen criterio. Sin ir más lejos, la pieza ganadora del Premio Peter Sullivan / Best of Show en categoría on line es un vídeo de poco más de dos minutos. El usuario sólo puede pulsar el play o el stop. Sí son abrumadores el estudio y los recursos que hay detrás de ese vídeo sobre el pitcher de Grandes Ligas Mariano Rivera, pero no la experiencia de usuario. Y esto marca un punto de inflexión fundamental. Quiero ver aquí una reflexión del equipo de The New York Times en pos de la digestión informativa. Periodismo no es ofrecer a lectores o usuarios bases de datos gigantescas con miles de combinaciones sino, más bien al contrario, destilar la avalancha estadística y mostrar un punto de vista. Para lo primero, me bastan ingenieros informáticos; para lo segundo, necesito periodistas formados y solventes. ¿Caeremos en la cuenta de las tonterías que se siguen diciendo sobre el dichoso —y presunto— periodismo ciudadano?

5. The New York Times y National Geographic se han llevado —una vez más— la parte del león de los Malofiej 19: según apuntó uno de los participantes a la cumbre, casi el 40% de las medallas concedidas. Puede cundir un cierto desánimo entre los profesionales del resto de medios. Alberto Cairo llegó incluso a preguntar en la sesión de presentación de los ganadores: ¿qué podemos hacer los demás? Las comparaciones son odiosas. Es innegable que estos dos medios disponen de recursos fuera del alcance de la inmensa mayoría. Puedo entender la impotencia y me preocupa seguramente como al que más el hecho de que esta ‘superioridad’ pueda desembocar en parálisis, en retraimiento, en dejar de presentar trabajos a concurso. Con todo, ¿no ocultará también este lamento otros problemas a los que no se quiere o no se puede hacer frente?

6. Los mapas siguen siendo los gráficos más bellos. Cuando era niño, no me cansaba de mirarlos. Mi madre era profesora de Geografía e Historia. En casa siempre hubo atlas y mapas mudos con los que jugar. Imaginaba viajes a lugares a los que nunca iría. Los mapas me ayudaban —y me siguen ayudando— a situarme en el mundo. Tienen algo de otra época, ésa es la verdad: de cuando era posible descubrir cosas en este pobre planeta. National Geographic es imbatible en este renglón. Me preguntaba por qué. Creo tener la respuesta: no es tanto los recursos de la revista cuanto la mirada asombrada y respetuosa al planeta, la de los exploradores legendarios, la misma que llevó a crear esa sociedad de estudios geográficos hace muchas décadas.

7. Los Malofiej cumplen 20 años en 2012. Será una edición especial. Para ello, vamos a necesitar el concurso de toda la comunidad de infografistas. Y, sobre todo, el humor exquisito de John Grimwade"